En medio del conflicto de la piratería, que ya parece durar una vida, el rapero Jay Z ha conseguido unir a los artistas más importantes del momento en torno a una idea, la de acabar con la crisis que gira en torno a la música, tanto en CD como en Internet.
Hace años, que los cantantes viven de sus conciertos y giras mundiales, ya que la compra de CDs ha caído en picado en los últimos años. A este descenso, causado en mayor parte por la piratería, y las facilidades que ofrece Internet para que una persona adquiera estas ‘obras’ sin permiso, solo con un click, se suman ahora las plataformas de música streaming como Spotify.
Esta plataforma, en pie de guerra constante con los músicos, ofrece la posibilidad de escuchar la canción o álbum que se quiera, las veces que se quiera, y lo mejor de todo, de manera gratuita. Es cierto que Spotify ofrece varias tarifas y cobra por servicios Premium, pero tiene una versión de prueba, que en muchas ocasiones los usuarios extienden indefinidamente, así como una con publicidad, ambas gratis.
Taylor Swift fue una de las primeras en retirar toda su discografía de la plataforma, al no llegar a un acuerdo para su distribución, pero son muchos más quienes critican a la compañía, y las bajas retribuciones que reciben de ella, en comparación a los ingresos que esta obtiene gracias a sus creaciones.
Este panorama dibuja un mapa de hostilidad en el que pretende entrar, con mucha fuerza Tidal. La compañía, de música streaming, ofrece la pasibilidad a los usuarios de escuchar las canciones sin tener que descargarlas, pero al contrario que en Spotify o de lo que ocurrirá presumiblemente en el nuevo servicio streaming de Apple, Tidal no es gratis, ninguna de sus versiones. Su precio es de 26 dólares al mes para su versión de mayor calidad para dispositivos móviles, 10 dólares mensuales para acceder a sus servicios más básicos. Tidal cuenta con 25 millones de canciones y 75.000 vídeos musicales, además, está disponible en 31 países.