Así lo afirma el director general de Infova y autor de varios libros sobre liderazgo y dirección, Gonzalo Martínez de Miguel, y prueba de ello son las oficinas centrales de muchas multinacionales en Europa, donde españoles ocupan puestos de gran responsabilidad.
Según su experiencia y los estudios que realizan en el Observatorio de Comportamiento Humano en la Empresa, Gonzalo Martínez de Miguel asegura que "hace unos años, el español era un directivo más acomplejado con respecto a sus colegas europeos o norteamericanos, pero ahora sabe, en mayor medida, que puede competir con ellos sin ningún problema".
Una de las razones para este cambio ha sido la preocupación de las nuevas generaciones por el aprendizaje de idiomas. "Tradicionalmente hemos echado de menos un mejor nivel de inglés, que les ha supuesto ser reticentes a salir al exterior, pero los jóvenes directivos ya hablan idiomas con más facilidad, e incluso muchos han estudiado parte de su carrera en el extranjero", afirma.
El director de Infova señala que, además de estar muy preparados y ser técnicamente buenos, "los españoles son profesionales que se mueven bien en la incertidumbre y en entornos poco configurados. Son más flexibles a la hora de cambiar de planes y se adaptan mejor a las nuevas estrategias a seguir cuando los resultados no son los esperados. Son más atrevidos, incluso osados, en sus planteamientos, en situaciones en las que otros adoptan posturas más tradicionales". También les define como trabajadores incansables, hasta el punto de advertir que "en muchas ocasiones, esta cualidad no llega a ser necesariamente una virtud".
Su formación, la clave de su éxito