Explica Richard Skaggs, estratega senior de renta variable de Loomis Sayles (gestora afiliada a Natixis Global AM), que "el S&P 500 ostenta actualmente un rendimiento de alrededor del 2% y (asumiendo que no nos enfrentemos a una nueva recesión económica) los dividendos deberían seguir creciendo".
Es más, destaca, que cerca del 85% de las empresas que componen el principal selectivo del mundo retribuyen a sus accionistas en efectivo. Y, por si el pasado sirve para orientarnos de cara al futuro, debemos saber que el 65% de las firmas que cotizan en el S&P 500 elevaron el año pasado sus dividendos o comenzaron a pagarlos en cash.
De hecho, en los últimos diez ejercicios la retribución en efectivo del índice ha crecido a un ritmo del 10,3% anual. Es más, las retribuciones sólo se redujeron un año de la última década, en 2009, debido a recortes en el sector financiero. A partir de 2010, se retomó la senda del crecimiento y, desde entonces, "se han acelerado", según Standard & Poor’s.
Por otra parte, las corporaciones del S&P tienen un pay out que representa alrededor de un 35% del beneficio, un nivel que proporciona retornos de capital al accionista y a la vez retiene capital para apoyar el crecimiento futuro.
El sector tecnológico es que más "premia" a sus inversores y reparte un 14,9% de todos los dividendos de dicho índice. Le sigue muy de cerca el financiero, con un 14,6% del total. Consciente de las remembranzas constantes que rodean a la primera industria sobre la crisis de las puntocom, Skaggs matiza que la situación actual "dista mucho de la burbuja tecnológica de finales de los 90, cuando retribuir al accionista era visto como signo de madurez de un negocio en vez de mostrar un alto potencial de crecimiento. Por lo tanto, el dividendo era símbolo de debilidad, particularmente en Silicon Valley".