Según Standard & Poor’s (S&P), las 129 naciones bajo su cobertura solicitarán 6,7 billones de fuentes comerciales a largo plazo este ejercicio, lo que supone un descenso del 5,7% con respecto a 2014.
Dos tercios (4,5 billones) des los prestamos brutos se emplearán para refinanciar vencimientos de deuda a largo plazo, lo que resultará en unos requerimientos de deuda neta estimados de 2,2 billones, esto es, un 2,9% del PIB de los países calificados.
"En consecuencia, estimamos que la deuda comercial solicitada por estos soberanos alcanzará el equivalente a 44,3 billones de dólares a finales de 2015, lo que supone un incremento interanual del 1,6%, destaca su estratega Moritz Kraemer. En lo que respecta a la deuda comercial a corto plazo, la firma prevé que se mantenga sin grandes cambios en 5,4 billones, un 12% del total.
Con todo, el descenso de 404.000 millones que se espera con respecto al año paso se debe principalmente a unas previsiones de endeudamiento más reducidas para los grandes emisores de las economías avanzadas: Estados Unidos (96.000 millones de dólares o un 4% menos); Japón (79.000 millones o un 5% por debajo); y Zona Euro (224.000 millones o un 20% menos).
En el área de la moneda única, explican estos expertos, la rebaja en su mayoría "está siendo impulsada por un menor tipo de cambio promedio del euro frente al dólar estadounidense": la agencia espera que la divisa europea se debilite un 16% frente al billete verde este año.