Sin embargo, tras dos treguas fallidas y en un contexto poco favorable, las duda en torno al país continúan. Y es que, tal y como comentaban los analistas de Bankinter en sus previsiones para 2015, Rusia "padece", además de la fuerte depreciación de su divisa, de altos niveles de inflación y crecimiento nulo o negativo.
De hecho, estos expertos prevén que la economía rusa se contraiga un 6% en 2015 y afirman que el país "presenta un diagnóstico muy peligroso", por lo que su visión de inversión en el mismo es "especialmente negativa".
Recordemos que la agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s (S&P) rebajaba el rating de la deuda rusa al grado de especulación, o "bono basura", ante las débiles perspectivas de crecimiento y del rublo. Se trata de la nota más baja en la última década.
Rusia lleva meses siendo un foco de tensión en los mercados. Pero el acuerdo ha traído de nuevo la estabilidad, a pesar del escepticismo con el que ha sido acogido por los expertos. Al fin y al cabo, el gas y el petróleo representan dos terceras partes de las exportaciones del país. Pero este escenario también se pone a favor de la economía local, con el último repunte del precio del crudo, que ha recuperado los 60 dólares el barril Brent. Desde los mínimos que el crudo llegó a tocar a finales de enero, cuando el Brent perdió los 50 dólares, la recuperación del petróleo asciende a un 23%.
Al fin y al cabo, el país es uno de los mayores productores de petróleo del mundo (fuera de la Opep) y su economía depende de los ingresos de la energía, ya que el petróleo y el gas representa el 70% de las exportaciones. "Rusia pierde cerca de 2.000 millones de dólares en ingresos por cada dólar que desciende el precio del petróleo, y el Banco Mundial ha advertido de que la economía rusa se ??contraería al menos 0,7% en 2015 si los precios del petróleo no se recuperan", recuerdan desde Bankinter.