Se han formulado distintas hipótesis para explicar las grandes fluctuaciones que ha sufrido el mercado durante los primeros cuatro meses de este año, la mayoría de las cuales pueden resultar cuestionables, según Daalder.
"Los mercados han estado muy volátiles desde que comenzó el año, y resulta tentador buscar factores para explicar este fenómeno en su conjunto", afirma. "La pérdida de credibilidad de los bancos centrales y los bajos tipos de interés, junto con las estrategias de negociación que potencian la volatilidad, seguramente hayan tenido mucho que ver, y ván a seguir teniendo, un papel muy importante en el futuro. Pero no se puede atribuir a estas circunstancias toda la volatilidad que hemos experimentado en los últimos meses"
"Si observamos la evolución de la desviación típica del índice MSCI World, las variaciones diarias no apuntan a un cambio claro de tendencia, sino a un incremento razonable de la volatilidad, teniendo en cuenta el nivel tan bajo de volatilidad que se alcanzó en 2014. Incluso si tomamos como referencia el pico de volatilidad registrado en los últimos seis meses, su valor no se encuentra dentro del 10% más alto de las mediciones de esta variable tomadas desde 1988."
Aquí no hay nada que ver
"En otras palabras: aunque nos parezca que la situación es muy volátil, los datos históricos nos dicen que no estamos ante un fenómeno extraordinario", añade Daalder, cuya cartera multiactivos mantiene una posición neutral en renta variable. "Lo que hemos vivido es un aumento natural de la volatilidad, propio de las últimas fases de la recuperación de la renta variable global. En general, las acciones siguen subiendo en esta fase, pero sus ganancias presentan una volatilidad más elevada. La mejor estrategia en esta situación es establecer rangos de fluctuación, aprovechando las caídas para comprar y los picos para vender."