Éste domingo, el pueblo portugués volvía a dar su voto de confianza al centro derecha. De ésta forma, el actual presidente del Gobierno Passos Coelho, lograba la reelección en el país vecino. El resultado era sorprendente porque es el primer país de la Zona Euro que logra mantenerse en el gobierno después de haber aplicado medidas de austeridad.
Y, aunque tras las elecciones debería llegar la calma, el nuevo Gobierno tiene numerosos retos por delante. Uno de ellos es gobernar sin la mayoría absoluta ya que la coalición alcanzó 100 escaños de los 230 del Parlamento, por debajo de los 116 que se necesitaría para una mayoría.
La posibilidad de gobernar en minoría pone nerviosos a los inversores ya que, según apunta Reuters, ninguna administración de minoría ha sobrevivido un mandato completo desde que el país volvió a la democracia en 1974. Barclays señala que un programa de grandes ajustes no sería posible con un Parlamento fragmentado.
Su economía, en entredicho
Esto puede suponer un problema ya que le deja un estrecho margen de maniobra para ajustar el cuadro macro. Aunque Portugal salió de la crisis en 2014, aún debe aplicar medidas de austeridad ya que la deuda supera el 128,5% y tiene que bajar el déficit presupuestario por debajo del 3%. En total, se calcula que los recortes podrían alcanzar los 1.600 millones de euros. La entidad inglesa espera que el déficit fiscal baje en 2015 hasta el 2,5% desde el 4,5% que registró en 2014.