Para mitigar esta desaceleración y el más que probable deterioro del crédito, AIS Group recomienda que la banca sea capaz de analizar y simular escenarios adversos y se dote de sistemas de alertas tempranas. En paralelo, AIS Group aconseja a las entidades financieras que pongan foco en la captación de "riesgo bueno" aprovechando al máximo todas las fuentes de información disponibles y las integren en sus procesos de toma de decisiones, tanto en Riesgos como en Marketing (Big Data).
Aunque tanto el crecimiento económico como el comportamiento del crédito varía según el país, bien es cierto que América Latina en general está atravesando por un periodo de incertidumbres, fundamentalmente a nivel regional e internacional, causadas por factores como la política monetaria de Estados Unidos, la contracción de las exportaciones del mercado de China, la caída en los precios de las materias primas y la inestabilidad proveniente de una de las principales economías de la región: Brasil.
En este contexto existe un cierto consenso por parte de los principales analistas respecto a que la región continuará mostrando un menor crecimiento en 2016 producto de este entorno externo más desfavorable. Ante ese enlentecimiento del crecimiento, es esperable los distintos países muestren en mayor o menor medida signos de debilidad en el mercado de crédito interno. La principal causa es un descenso en la demanda, pues las empresas reducen sus necesidades de financiamiento. Así los bancos, comenta el estudio, comienzan a ajustarse a un entorno menos favorable.
Ahora que los sistemas financieros tienen un tamaño importante, este comportamiento pro cíclico natural podría tener efectos de retroalimentación negativos relevantes en la actividad económica. De hecho, un elemento notable a tener en cuenta ante esta posible contracción del crédito es qué está sucediendo con el riesgo de los créditos en estas economías.
Así, lo que se puede observar es que comienza a evidenciarse cierto deterioro en la cartera de crédito como lo muestra el índice de morosidad en algunos países. Un crecimiento económico más débil y una prolongación del bajo dinamismo de la demanda interna pueden traducirse en un riesgo indirecto para la estabilidad del sistema financiero de estos países, ya que dicha situación puede magnificar los riesgos provenientes de los choques del entorno económico como son las fuertes caídas de los precios de las materias primas, la crisis económica de Brasil y la apreciación del dólar americano.