Situado entre India y China a lo largo de rutas comerciales marítimas entre Europa y Asia Oriental, Myanmar fue en tiempos de las colonias británicas el mayor exportador de arroz del mundo. A día de hoy, la incertidumbre política, la corrupción o la falta de mano de obra cualificada son problemas asentados en el país y las principales batallas a las que tendrá que enfrentarse el nuevo Gobierno electo de la Premio Nobel Aung San Suu Kyi.
Las dudas de los inversores
Los inversores se mantienen a la espera de la evolución política del país, ya que queda por ver cómo reaccionará el ejército (que goza de amplia influencia en Myanmar) a un cambio tan importante. Además, Myanmar se enfrenta a un problema que frena más aún la entrada de nuevos proyectos: el bajo acceso a la electricidad.
La Constitución prohíbe a Aung San Suu Kyi presidir el nuevo Gobierno, y según Bloomberg, los escasos detalles de su programa económico hacen que los inversores estén especialmente atentos a qué figuras ocuparán puestos claves en el nuevo gobierno.
"Nadie sabe qué esperar de ella y su nuevo Gobierno", opinaba a Bloomberg Giulia Zino, analista senior del Sudeste Asiático en Control Risks. "Todo depende de ella para mostrar en los próximos seis o siete meses si realmente tiene una política económica y puede traer gente lo bastante cualificada para el Gobierno", añadió.