Detrás de las mayores catástrofes naturales hay todo un negocio para el mercado de los seguros. Además, también hay que hacer una distinción entre los países desarrollados y los no desarrollados a la hora de enfrentarse a estos "imprevistos".
Según un informe publicado por el Banco Mundial (BM), "la intensidad y cantidad de los daños provocados por desastres naturales aumentaron durante la pasada década en todo el mundo, afectando por igual tanto a los países desarrollados como a los en desarrollo. No obstante, los países emergentes fueron los más golpeados, sufriendo pérdidas del 7% de su producto interno bruto (PIB) sólo entre 1977 y 2001".
Es aquí donde más se notan las diferencias, ya que en hace unos años "sólo el 3% de las pérdidas potenciales de los países en desarrollo están aseguradas, comparado con el 45% en países desarrollados", según añade el Banco Mundial.
Los desastres causan verdaderos estragos en las finanzas públicas si son los gobiernos lo que se tienen que encargar de cubrir los costes de la reconstrucción y de las situaciones de emergencia. Además, un gran número de países no puede permitirse acceder a los mercados internaciones para tener cobertura contra estas catástrofes.
Tal y como señala el BM, "primas de seguro elevadas y volátiles, contratos complejos y capacidad limitada de la industria aseguradora para absorber riesgos extremos bloquean el acceso de muchos países a los mercados internacionales de seguros".