El Departamento de Justicia ha autorizado el acuerdo histórico de la adquisición de Sprint por parte de T-Mobile por 26.500 millones de dólares. Además la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) señaló que aprobará el acuerdo. Ahora Dish se convertirá en la cuarta compañía inalámbrica de Estados Unidos.
Después de más de un año de espera en el limbo regulatorio, las dos empresas de telecomunicaciones tienen el visto bueno de la justicia estadounidense para fusionarse. La aprobación por parte del gobierno se debe a los compromisos que T-Mobile y Sprint han dicho que llevarían a cabo tras la fusión. Entre otros, brindar mayor acceso inalámbrico y de banda ancha a las áreas rurales. El director de operaciones de T-Mobile, Mike Sievert, afirmó que la la compañía resultante de la unión ofrecerá un mejor servicio a un bajo precio. Y añadió que la fusión de las operadoras de telefonía les ayudará a construir una red más rápida y eficiente, desplegando más rápidamente las redes 5G de próxima generación en todo el país.
El presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), Ajit Pai, cree que esta transacción es de interés público y “una oportunidad única para acelerar el despliegue de 5G en todo Estados Unidos y ofrecer una banda ancha móvil mucho más rápida para los estadounidenses de zonas rurales”.
Bajo las condiciones acordadas por las compañías, Dish, que se convertirá en la cuarta compañía inalámbrica de Estados Unidos, debe construir una red 5G que cubra el 20% del país para el año 2022 y se extenderá hasta el 70% para el 2023. Si no lo consigue, deberá dar al Tesoro estadounidense 2,2 millones de dólares. Dish recibirá nueve millones de clientes de prepago de Sprint, derechos de licencia en áreas rurales y acceso a la red de T-Mobile durante siete años mientras construye su propia red nacional.
T-Mobile y Dish también tendrán que ser compatibles con la tecnología e-sim para facilitar el cambio de operadores con la esperanza de estimular la competencia.