Con alma castiza pero estilo cosmopolita, Madriz Hop Republic, la República del Lúpulo, rinde tributo a la pureza de este ingrediente con sus variedades Luchana, Arapiles, Chamberí y Chueca, conquistando esos los paladares cansados de la cerveza plana y convencional.
Diplomado en la prestigiosa escuela cervecera VLB de Berlín, el maestro cervecero Jaime O’Connor lidera junto a su hermano Fernando un proyecto muy personal, alejado de su anterior bagaje empresarial. Nacida a mediados del pasado año, Madriz Hop Republic surge de la ambición de ambos por producir una cerveza exclusiva y de la más alta calidad, que se identifique plenamente con el estilo de vida de Madrid, su ciudad natal y fuente de inspiración.
Con un gato por bandera firmado por José Luis Moro (ex integrante de Un Pingüino en mi ascensor y gerente de la agencia creativa Pingüino Torreblanca), se lanzaron a innovar en el mundo de las cervezas craft. El resultado: un próspero negocio basado en la producción nómada de artesanas de corte internacional, gran pureza y espíritu muy madrileño, distribuidas en los locales más exclusivos y con un cuartel general digno de cualquier resistencia, ubicado en el barrio más cervecero de la capital.
La marca Madriz Hop Republic nace con cuatro variedades propias de cerveza tradicional, de apelativo castizo y personalidad fuerte e inolvidable: Luchana, Arapiles, Chamberí y Chueca. Siguiendo recetas de creación propia, están elaboradas a base de ingredientes de más alta calidad, y producidas en la fábrica española o europea más apropiada según el estilo del que sea especialista.
Así, mientras su cerveza negra procede de Talavera, las Ale son de Extremadura o las Lager de Alemania, país en el que llevan casi 500 años elaborando cervezas artesanas. El requisito, ser siempre fieles al modo tradicional, respetando los tiempos de producción, sin prisas, y comercializando en pequeños y exclusivos lotes disponibles en su tienda online y en los principales establecimientos hosteleros.