Magallanes Iberian Equity FI acaba de recibir la categoría GOLD de Morningstar en su clase institucional, ¿dónde cree que está la clave?
Efectivamente es un motivo de orgullo recibir la máxima calificación cualitativa de Gold por la casa de análisis de fondos Morningstar, siendo el único fondo con dicha calificación de todos los que conforman la categoría de Renta Variable España. Diría que la clave está en tres pilares: la buena rentabilidad del fondo a largo plazo muy por encima de sus competidores y de los índices, la calidad del equipo directivo, y la solidez del proceso de inversión de Magallanes, en palabras de la propia Morningstar, “el potencial del Magallanes Iberian Equity se deriva de un proceso de inversión minucioso y ejecutado por su gestor, altamente experimentado”. Esto en cuanto al proceso, igualmente importante es la alineación de intereses, no solo en el hecho de que parte bursátil de nuestro patrimonio personal esta invertido en nuestros fondos, sino también en aspectos como el de cuidar el tamaño de los fondos por encima del negocio. Ha habido años en que ha estado cerrado a nuevos inversores para que el tamaño no perjudicase la rentabilidad y ni se limitase nuestro universo de inversión.
Resiliencia, solidez, largo plazo… Son palabras que se han repetido hasta la saciedad en esta crisis pero el inversor sigue sin mirar al value, ¿por qué?
El value requiere de unos atributos emocionales que van más allá de la capacidad analítica para identificar empresas baratas. Generalmente las oportunidades de mercado surgen cuando nadie las quiere, lo que conlleva necesariamente a llevar una actitud contraria a la masa. No todo el mundo está dispuesto a tomar este camino, bien por riesgo reputacional, bien por impaciencia o bien por la incapacidad de soportar parecer equivocado durante un tiempo hasta que las cosas funcionen.
Son ya muchos meses y años de travesía complicada para el value, ¿qué le diría a un inversor que pierda la paciencia?