Malasia está empezando a dar mucho que hablar en los últimos meses debido a las fuertes apuestas que empresas como Google, Nvidia y Microsoft han hecho en el país. Y es que, este territorio del sudeste asiático está pujando para convertirse en una potencia mundial en cuanto a los centros de datos. Todo esto, unido a una serie de medidas políticas para atraer la inversión, han generado un creciente interés entre los inversores.
Malasia en datos
En los últimos 20 años, Malasia ha pasado de tener un PIB per cápita de poco más de 4.200 dólares a superar los 12.000 dólares recientemente. esto supone que la riqueza media se ha triplicado en solo dos décadas. Pero no solo eso, sino que también supera por mucho los niveles de sus principales homólogos como Indonesia o Filipinas, cuyos PIB per cápita siguen por debajo de los 5.000 dólares. Además, la tasa de crecimiento del PIB en general está por encima del 8%.
Desde ICEX, explican que “Malasia cuenta con más de 70 tratados bilaterales de inversión, se ha configurado, así como una excelente plataforma de acceso a los mercados de la ASEAN y mantiene unas estrechas relaciones con otros vecinos de la región, especialmente con China, que son, junto con Estados Unidos, sus principales socios”.
Las autoridades locales han establecido una amplia gama de facilidades e incentivos fiscales con el objetivo de atraer esa inversión hacia sectores considerados como estratégicos, principalmente dentro de la actividad manufacturera, y sobre los que se encuentra cumplida información a través de la Autoridad para el Desarrollo de Inversiones de Malasia (MIDA, por sus siglas en inglés) y en el documento específico “Malasia, inversión en el sector manufacturero” publicado por dicha entidad.
La apuesta por los centros de datos
Sin embargo, además de la manufactura, Malasia ha visto un filón en los centros de datos, que se han convertido en la gran apuesta del país para atraer inversión y seguir creciendo. Además, el posicionamiento estratégico de Malasia como destino para centros de datos, beneficiado por las restricciones al desarrollo en Singapur, ha fortalecido su protagonismo en el panorama digital de la región. Esto ha impulsado la expansión de los centros de datos y ha contribuido significativamente a la evolución de su economía digital.