Su cercanía con Europa, su cultura y su clima hacen de Marruecos un lugar atractivo para recibir turistas. En 2019, 13 millones de viajeros visitaron el país, pero la pandemia ha cambiado la realidad, mientras que el turismo intenta reponerse.
Marruecos es la tierra más exótica que puede descubrirse tras tan solo una hora y media de vuelo. Es uno de los motivos que hacen que 13 millones de personas visitaran el país el año pasado, cuando no se podía adivinar que un nuevo virus iba a colonizar el mundo en apenas unos meses.
Antes de eso, el turismo empleaba a medio millón de personas y generaba el 7% del PIB marroquí. Sin embargo, las restricciones para viajar al país han hecho mella en sus visitantes. Se cifra en un 70% la caída de turistas con respecto al año pasado, mientras que el descenso de los ingresos alcanza el 44%, según la Dirección de Estudios y Previsiones Financieras de Marruecos.
Como cuenta el director comercial del Royal Mansour, Thierry Torrents, a DIRIGENTES, «muchas familias sufren mucho esta situación». La situación es especialmente grave para las ciudades que viven esencialmente del turismo, como es el caso de Marrakech, donde se encuentra este hotel.
«Varias ciudades en el país viven del turismo y solo del turismo, siendo Marrakech una de ellas», reconoce Torrents. Sin embargo, la expansión de la epidemia obligó a las autoridades a cerrar sus fronteras el 18 de marzo. «Entiendo que es difícil para el gobierno encontrar el equilibrio entre salud y economía», comenta este portavoz del Royal Mansour.