El ladrillo sigue siendo el activo favorito de las grandes fortunas familiares. El 67% de las family offices españolas destina más del 25% de su capital a inversión inmobiliaria, según un estudio de BNP Paribas Real Estate y BNP Paribas Wealth Management. La tendencia es creciente: el 61% ha aumentado su exposición en los últimos cinco años y casi la mitad prevé seguir ampliándola en los próximos dos.
Los activos preferidos son el residencial, el retail, las oficinas y los hoteles. A pesar del avance del residencial, las oficinas siguen representando la mayor parte del peso en cartera. La estrategia responde a horizontes temporales largos —entre 5 y 30 años— en busca de estabilidad y flujos de caja predecibles.
Madrid, Valencia, Málaga y Barcelona lideran el interés local
El 64% de estas oficinas centra su inversión inmobiliaria en el mercado nacional. Madrid es la ciudad más atractiva, seguida de Valencia, Málaga y Barcelona. Sin embargo, los precios en la capital están llevando a muchos inversores hacia destinos como Londres, París, Alemania o incluso Estados Unidos, donde algunos family offices ya repiten operación.
Más del 85% invierte de forma directa en inmobiliario, y para el 41% es su única vía. En el ámbito de la inversión indirecta, destacan los fondos inmobiliarios (21%), las socimis (20%) y los club deals (18%), que permiten participar en proyectos compartidos.
El 75% financia sus inversiones inmobiliarias por debajo del 30% del valor de los activos. El 84% accede a financiación por debajo del 4,5%, y un 38% incluso por debajo del 2%, un nivel que, según BNP Paribas, es difícil de ver en otros segmentos de inversión. Además, más de la mitad asegura sus costes con tipos fijos o coberturas.
