Los problemas que enfrenta el modelo económico socialista de Venezuela concentrado en el Estado y una drástica caída de los precios del crudo, su principal exportación, han dado lugar a una grave escasez de productos que van desde el arroz hasta los anticonceptivos, una inflación de tres dígitos y una profunda recesión.
Un 63,6% de los venezolanos dice que Maduro debería dejar el poder este año o ser destituido a través de un referendum, frente al 29,3% de encuestados que quiere siga en sus funciones hasta el 2019, cuando termina oficialmente su mandato, según el sondeo de la firma Datanalisis que recoge Reuters.
Un 90,9% de las personas encuestadas en febrero por la firma perciben la situación económica del país como negativa. No obstante, la tasa de aprobación de Maduro subió levemente a un 33,1% desde el 32% registrado en enero. La percepción negativa cayó a un 63,4% en febrero desde el 66,4% del mes previo.
La victoria de la oposición en las elecciones legislativas de diciembre ha polarizado al país, miembro de la OPEP, y Maduro ha obtenido beneficios al llamar a algunos de sus rivales políticos como elitistas divididos incapaces de resolver la crisis económica.
La oposición, que advierte que la poca voluntad de Maduro de realizar reformas está llevando a Venezuela hacia un desastre económico, ha adoptado una estrategia de varias aristas para destituirlo a través de protestas, una enmienda constitucional para acortar su mandato y un referendum para revocarle, que la Constitución permite a mitad del periodo.