La confianza ha sufrido un serio daño. Los expertos quieren creer que China, y de su mano los emergentes, evitará el peor escenario; también las materias primas, con el petróleo a la cabeza, lograrán estabilizarse; y los bancos centrales conseguirán con sus discursos y acciones calmar los ánimos…
Pero apenas hay visibilidad y, sobre todo, hay mucho miedo. La macro arroja una imagen mixta, con un crecimiento que no termina de convencer, asediado por muchos "vientos en contra", mientras muchos comienzan a creer que las autoridades monetarias apenas tienen espacio ya para actuar, al tiempo que la política (desde España, pasando por Reino Unido hasta las elecciones estadounidenses) se complica.
En este contexto, el apetito por el riesgo se desvanece, pero la búsqueda de refugios seguros es extremadamente complicada con los tipos en niveles mínimos (incluso negativos). Oro, renta fija, divisas… una y otra vez, inversores y gestores deben volver la mirada a la "peligrosa" renta variable si quieren retornos.
Los "grandes nombres" son el faro en la tormenta en un entorno como el actual y así lo explica Steven Bowen, cogestor del E.I Sturdza Strategic Europe Value Fund, un fondo paneuropeo concentrado en mega y large caps que ha sido reconocido como mejor fondo de renta variable europea a 3 y 5 años por Morningstar.
British American Tobaco, Bayer, Qiagen o Wolters Kluwer, son algunos de los ejemplos que emplea para mostrar su stock picking con enfoque fundamental y bottom-up. Empresas que deben cumplir tres básicos: calidad (líderes, ingresos recurrentes, márgenes elevados, crecimiento estructural y baja intensidad del capital), valoración (cotizan con descuento respecto a su valor intrínseco y ofrecen al menos un potencial al alza del 40%) y gestión (orientadas a ofrecer valor al inversor).