Esta misma semana, el Banco de Japón ha vuelto a revisar a la baja las expectativas de crecimiento de la economía, apostando ahora por un crecimiento del 1,7% frente al 2% anterior, y una inflación del 0,7% frente al 0,8%.
Tal y como explican desde Andbank, el organismo mantiene su plan de estímulo, manteniendo octubre como la fecha prevista en la que se realizará la próxima expansión monetaria del organismo. Si embargo, los expertos apuntan a que "la división dentro del Banco de Japón amenaza la continuación del QQE: algunos miembros del Consejo han manifestado sus preocupaciones sobre la política monetaria". Y consideran que el desacuerdo sobre los límites del techo de gasto está provocando temores en el mercado.
Aún así, es este programa de estímulos el que hace que la renta variable japonesa siga entrando en las recomendaciones del consenso, consciente aún así de que por valoraciones, el parqué nipón ya no es tan atractivo como hace unos meses. Desde JP Morgan AM, incluso consideran que al Nikkei, muy expuesto a valores exportadores, no le hará falta un yen más débil para continuar con el tirón alcista. "Desde que el Banco de Japón anunciara su primera expansión cuantitativa en abril de 2013, el yen se ha depreciado un 15%. El Nikkei 225 ha crecido un 38,5% durante el mismo periodo", señalan.
Pero para ello deben existir otros soportes estructurales en el mercado. Entre otros, el mandato expreso del fondo de pensiones del país (GPIF) de comprar más renta variable, que tal y como explican desde la entidad, "ha llevado a otros fondos de pensiones japoneses a hacer lo mismo". En concreto, el cambio de asignación de acciones asciende del 20% al 25%.
"Con un comprador de tal calibre en el mercado, que puede llegar a suponer un 6% del mismo, esperamos que la demanda sea lo suficientemente fuerte como para mantener los precios elevados, al menos hasta que se complete el cambio en la asignación", indican desde la firma.