La compraventa de viviendas alcanzó en el primer semestre del año la mayor cifra desde 2007, coincidiendo con el auge de la burbuja inmobiliaria. Según el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, entre enero y junio se cerraron 379.777 operaciones, un 8,5% más que en el mismo periodo del año anterior.
Para encontrar un volumen similar hay que remontarse a 2007, cuando se registraron 458.317 compraventas. Aun así, la cifra actual sigue lejos de los máximos históricos alcanzados en 2006, con 485.318 transacciones, casi un 28% más que las contabilizadas en 2025. El mínimo histórico se produjo en 2012, tras el estallido de la burbuja, con 153.709 operaciones.
De mantenerse el ritmo actual, los expertos prevén que 2025 podría cerrar con unas 720.000 compraventas, un nivel no visto en casi dos décadas. Según el INE, la primera mitad del año también refleja el mayor volumen de operaciones desde 2007, con 357.533 ventas, un 19,7% más que en el mismo periodo de 2024. Además, en julio se firmaron 64.730 operaciones, la cifra más alta para ese mes desde que existen registros, en 2007.
Por su parte, los notarios registraron una leve caída del 1% en julio, hasta 71.550 operaciones, un dato que interpretan como un leve enfriamiento del mercado, más que como un cambio de tendencia.
Tras las subidas de tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE) iniciadas en julio de 2022, el mercado inmobiliario se vio afectado por el encarecimiento de la financiación. Con el euríbor en máximos del 4,5% en septiembre de 2023 y el posterior inicio de recortes desde junio de 2024, las compraventas han recuperado impulso, apoyadas en la solidez del mercado laboral, el abaratamiento del crédito y la demanda extranjera.
