El año 2022 ha cerrado con un récord de afiliados a la Seguridad Social, mientras que el desempleo ha marcado mínimos en los últimos 15 años. Pese a la coyuntura adversa, marcada por la inflación y el consecuente aumento de los costes laborales, además de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el mercado de trabajo ha mostrado una resiliencia mayor que en la anterior crisis.
Así, en los últimos doce meses se ha aumentado el número de afiliados a la Seguridad Social en 471.360 personas, cerrando el año en los 20.296.271, mientras que el número de desempleados se ha reducido en 268.252, bajando de la cota de los 3 millones por primera vez desde 2008. Si bien esta cifra de personas registradas en las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) es positiva, hay que tener en cuenta que buena parte de aquellos que cuentan con un contrato fijo discontinuo no están trabajando en la actualidad, pese a no engrosar los datos de desempleo.
Crisis financiera y COVID-19, dos recuperaciones diferentes
Analizando los dato, llama la atención la velocidad con la que se ha recuperado el mercado de trabajo en comparación con la anterior crisis. En la crisis financiera de 2008, el número de afiliados decreció de una manera sostenida durante más de cinco años y medio (en concreto, 68 meses). En este periodo, el número de personas adscritas a la Seguridad Social descendió en más de tres millones de personas hasta las 16.150.747 a principios de 2013. La recuperación fue igualmente lenta, ya que fue en verano de 2019 cuando se superó ese máximo de 2007 (en julio de 2019 había 19.533.211 afiliados a la Seguridad Social).
En la crisis provocada por la COVID-19, el mes en el que había menos personas dadas de alta en la Seguridad Social fue febrero de 2021 (menos de un año después del estallido de la pandemia), y menos de un año y medio después, se alcanzó el máximo histórico hasta la fecha: en junio de 2022 había 20.348.330 personas dadas de alta.

