Tras la batería de estímulos anunciada en marzo, la autoridad monetaria de la Zona Euro, se ha limitado a explicar cómo serán sus compras de deuda corporativa, a destacar el importante papel jugado por sus políticas en la tambaleante recuperación de la región y a dejar claro que "no ha hablado nada de ‘dinero helicóptero’". El consenso sigue esperando más estímulos, aunque cada vez es mayor la sensación de que las ‘armas’ se le acaban y que sin reformas y apoyo fiscal por parte de los Gobiernos, no se lograrán los objetivos de inflación y crecimiento.
Precisamente, el mercado aguardaba nuevos (e importantes) apoyos por parte del banco central nipón y este, a pesar de retrasar su meta de precios y reconocer la debilidad de la economía, ha decidido no ahondar en los tipos negativos ni aumentar sus compras de activos (QE) tal y como se aguardaba. Una decepción que ha llevado al Nikkei a hundirse más de un 3% y ha ‘teñido de rojo’ al resto de mercados de renta variable.
Y es que, al mismo tiempo, la Reserva Federal (Fed) ha sido bastante ambigua respecto a cuándo retomará la normalización de tipos. Los analistas no creen que haya incrementos de tipos al menos hasta noviembre (si es que los hay), pero, al mismo tiempo, nadie ‘cierra la puerta’ a junio, julio o hasta septiembre, ‘todo es posible’, pero el mercado no quiere ‘ni oír hablar’ de ello.
Con estas ‘cartas sobre la mesa’, la conclusión, para Citi, "no es muy positiva". Y es que, afirma su estratega en España, José Luis Martínez Campuzano, "no es que los mercados sean dependientes de las decisiones de las autoridades monetarias; más bien, las autoridades monetarias parecen reaccionar ante el ‘humor’ de los mercados. Pero, en el fondo, no es tanto una cuestión de humor como incertidumbre. Y me temo que la incertidumbre para los mercados puede aumentar a corto plazo, con el principal foco de inestabilidad en el Referéndum británico".
Para JP Morgan, el BCE es el "último apoyo de las Bolsas europeas", el siguiente "paso natural", por tanto, es que comience también a adquirir renta variable", si quiere hacer frente a la fortaleza del dólar y a las mediocres previsiones de beneficios corporativos.