En apenas unos meses, el precio de la electricidad en el mercado mayorista ha añadido un cero más. En febrero de este mismo año, el megavatio hora ha pasado de 28 euros (de media) hasta superar los 200 euros en lo que va de octubre.
Los continuos ascensos de esta variable pueden acabar elevando la factura, según advierte la OCU. Desde los 56 euros que se pagaron de media el año pasado, este 2021 pueden superarse los 73 euros, aunque pueden ser incluso más si el precio continúa subiendo en los próximos meses.
Una gran parte de países han tratado de hacer frente a este indicador que recuerda a la prima de riesgo por la fama que ha adquirido en tan poco tiempo. Por ejemplo en España, el Gobierno actuó reduciendo los impuestos y detrayendo los «beneficios extraordinarios sobrevenidos» de las eléctricas, lo que ha sido muy criticado por dichas compañías y, por otra parte, no se ha tomado como ejemplo en otros países europeos.
Mario Draghi, como dirigente del Gobierno italiano, introdujo un subsidio que consiste en un descuento para los hogares más pobres, en particular en los costes de la electricidad y el gas natural. Se espera que dicho bono beneficie a 3 millones de hogares. Asimismo, invertirá 1.200 millones de euros de los Presupuestos para reducir los cargos del sistema. En total, son más de 4.000 millones de euros los que el gobierno transalpino asumirá para reducir el impacto de la subida.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, ha puesto en marcha un «cheque energía», una especie de bono destinado a las familias de bajos ingresos para que puedan pagar sus facturas. La ayuda tiene un valor medio de 150 euros y beneficiará a 6 millones de hogares. Por otro lado, el Gobierno francés establecerá un «escudo tarifario», que tiene como objetivo limitar la tarifa regulada del gas y la electricidad. Será el Estado quien compense la diferencia entre la subida y ese límite.