Úrsula von der Leyen tomó el pulso de buena parte de los países más afectados por la pandemia de la COVID-19. Entre ellos, de España, que ha acogido con optimismo la propuesta de crear un fondo de 750.000 millones de euros. «Recoge muchas de las propuestas del Gobierno español», afirma la vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.
Entre esas propuestas, se encuentra la emisión de deuda comunitaria para financiar el fondo que, de hecho, constituye el eje del plan bautizado como «Next Generation EU». Otra de las ideas españolas que recoge es la posibilidad de facilitar estas ayudas mediante transferencias, en lugar de créditos.
No obstante, tal y como se desprende de los documentos que hizo públicos la Comisión Europea este miércoles, también se han tomado en consideración otras ideas que ya había defendido el Ejecutivo español. En concreto, von der Leyen apuesta por la creación de cuatro nuevos impuestos a escala europea que ayuden a sufragar los gastos.
Sin embargo, hay que avanzar hasta el séptimo párrafo del comunicado de la Comisión para leer que «la Comisión propone una serie de nuevos recursos propios». A su vez, el documento que desarrolla cómo se van a financiar los créditos y las transferencias, deja para su última página la exposición de cuatro impuestos que aspiran a recaudar 35 mil millones de euros al año. Aun así, tanto las tasas como la configuración del fondo requiere de la aprobación de los líderes europeos.
En primer lugar, se hace referencia a un mecanismo de ajuste fronterizo del carbono. Esto significaría imponer una tasa a aquellas empresas que trasladen su producción a otras regiones en las que los requisitos en cuanto al carbón son más laxos. Con esta medida podrían recaudarse entre 5.000 y 14.000 millones de euros al año.