Las reglas fiscales de la Unión Europea están suspendidas para que los países puedan seguir insuflando aire a sus economías. A saber, se fijó el límite de deuda pública en el 60% del PIB, mientras que el déficit público se limitó al 3% del PIB. La realidad es que, como constata un informe reciente de CaixaBank Research, pocos países cumplían a rajatabla estas reglas antes de la pandemia.
Se supone que en algún momento deben retomarse para asegurar la viabilidad de las cuentas europeas, pero países como España abogan por revisarlas. CaixaBank Research concluye que hay países que son incapaces de reducir su déficit en 0,5 puntos incluso en periodos expansivos.
Nadia Calviño, vicepresidenta y ministra de Asuntos Económicos, aprovechó para sugerir esa revisión durante la visita de esta semana de su homólogo irlandés y presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe. No está de más recordar que Calviño también fue candidata a la presidencia del Eurogrupo, aunque recibió menos apoyo que el irlandés. No obstante, se trata de una presidencia más bien simbólica y su función consiste en organizar los temas de los que se va a discutir en el concilio de los ministros de Economía y Finanzas.
El caso es que para que los principales países europeos pudieran cumplir las normas, tendrían que pasarse dos décadas con superávit de entre el 2% y el 3%. Calviño cree que la revisión de las reglas fiscales no debe consistir en elevar los límites o cambiarlos. “Debemos observar este asunto desde una perspectiva más amplia, es una cuestión de justicia generacional”, apunta.
Su posición es que se deben hacer compatibles los esfuerzos para afrontar la pandemia e invertir en el futuro. Sin embargo, esas ambiciones requieren grandes desembolsos que heredarán los jóvenes en forma de deuda. En ese sentido, una de las primeras cuestiones por las que aboga Calviño es la de simplificarlas.
