Actualmente se oye mucho el nombre de la suiza Roche en relación con vacunas, test o posibles medicamentos contra el Covid-19, pero también hay varias empresas biotech alemanas y austriacas que están muy bien posicionadas en la carrera por un negocio multibillonario, entre ellas Apeiron Biologics que tiene el APN01 que está destinado principalmente a tratar infecciones graves por coronavirus. DIRIGENTES habla con su CEO, Peter Llewellyn-Davies, sobre cómo está la actual situación de esta lucha contrarreloj.
¿Hemos actuado apresuradamente al cerrar los países?
El mayor problema es la sobrecarga del sistema de salud. Los centros de salud y hospitales nacionales tienen un número limitado de camas. En la UE hay una media de 11 camas de cuidados intensivos por cada 100.000 habitantes. Por lo tanto, el objetivo debe ser mantener esta curva lo más baja posible, de ahí el término «aplanar la curva». Tengo la impresión de que los gobiernos nacionales y regionales sopesan sus decisiones con mucho cuidado y las toman en base a hechos. Los expertos evalúan continuamente la situación y hacen recomendaciones para la acción. Disminuir la velocidad de propagación del virus para no exceder la capacidad del sistema de salud sirve para garantizar la atención segura de todos los enfermos.
¿Cuáles son los daños a largo plazo de esta enfermedad?
Hasta la fecha, no hay información fiable sobre las consecuencias a largo plazo de COVID-19. El SARS-CoV-2, el desencadenante de esta enfermedad es un virus de reciente aparición. Por el momento se trata de reducir su propagación y tratar a los pacientes de manera efectiva.
¿Cuál es el peligro real para nuestra salud?
No debemos subestimar este virus. Existen algunas diferencias entre, por ejemplo, el virus de la gripe y el SARS-Cov-2 y sus efectos. Todavía no hay estadísticas fiables, pero la OMS estima que la tasa de mortalidad de Covid-19 es significativamente más alta que para la mayoría de los virus de la gripe. Según las estimaciones actuales, del uno al tres por ciento de las personas infectadas con SARS-CoV-2 podrían morir, lo que significaría diez veces la tasa de mortalidad en comparación con los virus de la gripe. Además, el nuevo virus es significativamente más contagioso. Pero como dije, todavía hay datos insuficientes. El curso de la enfermedad de Covid-19 es relativamente inespecífico y varía ampliamente, desde neumonía asintomática a grave con insuficiencia pulmonar y muerte.