La tan ansiada fecha ya ha llegado, las altas expectativas que se tienen sobre el último mes del primer trimestre, son tremendamente elevadas y el mercado como buen indicador adelantado que es, ya lo está anticipando.
La semana se presume clave, y es que el día 10 la comparecencia por parte del BCE centrará la atención del mercado. Mario Draghi ya se ha encargado de comentar de manera repetitiva que la actuación y herramientas que posee el principal ente económico europeo son amplias y contundentes, pero la mayoría de las veces sólo se queda en eso, en un mero diálogo.
A súper Mario parece habérsele terminado el crédito, diálogo y no actuación, parecen no bastar para el mercado y cualquier movimiento que no sea, una toma de medidas, decepcionará al mercado.
Las expectativas son tan altas debido al grado de desconfianza que tiene el mercado respecto a los bancos centrales y la eficacia de las actuaciones que los mismos han llevado a cabo. Independientemente de esta circunstancia el mercado sólo espera recibir un poco más de su dosis de inyección monetaria.
El escenario actual ya refleja dentro de la renta variable una clara apuesta alcista en el mercado en la dirección de la actuación, cualquier dato decepcionante o que no guste al mercado provocará un claro retroceso en el mismo.