En la tabla periódica aparecen 118 elementos conocidos, de los cuales 93 son metales. Todo lo que utilizamos en nuestra vida cotidiana contiene metales o ha pasado por un proceso en el que intervienen metales para llegar hasta nosotros. En la tecnología limpia, hay una propiedad común que hace que los metales sean especialmente importantes: que son muy buenos conductores del calor y la electricidad.
Hay variaciones considerables en cuanto a la abundancia e importancia de los metales. Para los inversores que deseen invertir en una de las megatendencias más importantes de nuestro tiempo, la transición hacia fuentes de energía con bajas emisiones de carbono, es importante identificar los metales adecuados.
En este informe dividido en dos partes se destacan las diez materias primas clave que hacen posible la transición energética.
1. Cobre
La electrificación está en el centro de la transición energética, que solo puede hacerse posible con cobre. Según nuestro socio expertos en el sector de la transición energética, Wood Mackenzie, se espera que la demanda anual de cobre aumente de unos 28 millones de toneladas en 2020 a más de 68 millones de toneladas en el año 2050, impulsada casi en su totalidad por fuentes de demanda emergentes como los vehículos eléctricos, las infraestructuras de recarga, las energías renovables y los sistemas de almacenamiento de energía.
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), para generar un megavatio (MW) de electricidad a partir del carbón se necesitan 1.150 kilogramos (kg) de cobre. Para generar la misma cantidad de energía a partir de la energía eólica marina se necesitan 8.000 kg de cobre. Del mismo modo, un coche eléctrico puede tener 53,2 kg de cobre por vehículo, frente a los 22,3 kg de un coche con motor de combustión interna (ICE). En el caso de vehículos de mayor tamaño, como los autobuses eléctricos, las cifras son significativamente superiores.