La firma sevillana AZVI deberá aguardar el veredicto de la justicia mexicana para saber cuándo -y si- podrá continuar las obras del Tren Maya, el «principal proyecto de infraestructura, desarrollo socio-económico y turismo del presente sexenio», según lo calificó el Gobierno de Andrés López Obrador.
Ocurre que comunidades locales presentaron demandas legales debido a que el trazado propuesto, 1554 kilómetros de ferrovías en el sureste del país, pasa por territorio ocupado por pueblos mayas y las empresas no presentaron informes completos sobre su impacto ambiental, señalaron las organizaciones demandantes.
Turismo y empleo
El proyecto oficial es instalar un servicio ferroviario que funcione como corredor turístico en la Península de Yucatán, uniendo cinco estados de la zona. La inversión estimada fue de 6.150 millones de euros y AZVI es parte del consorcio (con la constructora local GAMI) que ganó la licitación internacional para construir el tramo 3.
La polémica viene desde 2019, cuando el Gobierno realizó una consulta entre las comunidades para presentar el proyecto y obtener su aprobación. La metodología fue criticada debido a que no se informó el impacto ambiental de la obra, según admitió en aquel momento Víctor Toledo, titular de la Secretaría del Medio Ambiente.