México será una gran potencia energética una vez aprobadas las reformas en la materia, lo que podría ocurrir ya en julio, pronosticó Bill Richardson, secretario de Energía de Estados Unidos durante la administración del presidente Bill Clinton. Los cambios constitucionales que lleva adelante el gobierno mexicano podrían atraer 50.000 millones de dólares hacia el año 2020, estiman algunos analistas financieros.
"La reforma energética es más transformadora que la fiscal, la de telecomunicaciones o la educativa; puede convertir a México en una fuerza enorme en el plan energético mundial", dijo Bill Richardson, exfuncionario del gobierno norteamericano en materia energética, durante el Foro Banorte Estrategia México 2014, que reunió (en Ciudad de México, entre el 20 y 21 de mayo), a empresarios, gobernadores, académicos y líderes de opinión con el propósito de "coordinar la infraestructura que se requerirá para aprovechar la reforma energética".
Richardson, que también fue gobernador de Nuevo México, recurrió a pronósticos del FMI y de la OCDE para sustentar su optimismo, señalando que el país puede "jugar un papel primordial en la revolución energética mundial, no necesariamente en los próximos dos años, pero sí en los próximos diez o quince".
La reforma energética, cuya implementación Richardson confía en que esté lista hacia fines de julio, conllevará una reducción en el precio local de la gasolina y la electricidad, al tiempo que creará, en áreas como la del gas shale, "un número considerable de empleos y pequeñas empresas".
No obstante, el exfuncionario de Clinton y ciudadano norteamericano de raíces mexicanas, advierte que tal perspectiva alentadora no está exenta de dificultades. "No quiero pintar una esfera totalmente preciosa y brillante. Va a haber problemas y descalabros, pero veo una ruta positiva", dijo, indicando que las trabas se encontrarán durante el debate de la reforma en el Congreso.