Las acciones de Microsoft registran una caída del 24,06% en tres meses, situándose en 370,17 dólares por acción. El retroceso marca su peor trimestre desde 2008 y refleja las dudas del mercado sobre la rentabilidad del negocio de inteligencia artificial.
Pese al descenso bursátil, la compañía mantiene una evolución financiera sólida. El beneficio trimestral alcanza los 38.458 millones de dólares, un 59% más, mientras los ingresos crecen un 16,7%, hasta 81.273 millones de dólares.
Presión del mercado sobre la inteligencia artificial
El mercado exige resultados más inmediatos en el desarrollo de la inteligencia artificial, especialmente en el negocio de nube. Microsoft afronta inversiones intensivas en infraestructura para sostener la demanda de servicios basados en IA.
La compañía compite con gigantes como Alphabet y actores especializados como OpenAI y Anthropic, lo que intensifica la presión sobre su capacidad de ejecución y rentabilidad en este segmento estratégico.
Costes energéticos y centros de datos
El encarecimiento del petróleo, con el barril por encima de 100 dólares, introduce nuevos riesgos. Los costes energéticos impactan directamente en la construcción y operación de centros de datos, clave para el negocio de nube.
Este contexto puede reducir los márgenes y ralentizar el retorno de las inversiones en IA, en un momento en el que el mercado prioriza la rentabilidad a corto plazo frente al crecimiento estructural.
Azure crece pero no convence
El área de Nube Inteligente alcanza 32.907 millones de dólares, con un crecimiento del 29%. Azure aumenta sus ingresos un 39%, pero no cumple con las expectativas del mercado.
Este desajuste entre crecimiento y previsiones se convierte en uno de los factores clave de la caída bursátil. Los inversores elevan sus exigencias en torno al desempeño del negocio de IA y su capacidad de generar retornos inmediatos.
Cambio en las expectativas del mercado
El comportamiento de la acción refleja un cambio en el criterio inversor. El mercado prioriza el retorno inmediato de la IA frente al crecimiento a largo plazo, penalizando incluso resultados financieros sólidos.
La evolución de Azure y el control de los costes energéticos serán determinantes para recuperar la confianza del mercado en los próximos trimestres.
