El principal obstáculo que deben enfrentar las tecnologías nuevas es el desconocimiento. Sus clientes potenciales dudan de las ventajas que pueden suponer estas nuevas soluciones. Por ello, sus creadores, las empresas que ofrecen servicios basados en nuevas tecnologías, se encuentran ante la necesidad de explicar y demostrar por qué son ventajosas frente a modelos de trabajo basados en herramientas tradicionales.
«Creo que existe un problema grande de pedagogía en cuanto a soluciones que son muy nuevas», razona José María Molina, fundador y CEO de Frenetic, una compañía dedicada a crear componentes magnéticos para la fabricación en serie por medio de Inteligencia Artificial.
«Nuestra tecnología ahorra muchas horas de ingeniería», explica Molina. No obstante, lo difícil es convencer a las empresas que el coste que supone implementar estas herramientas puede suponer ahorros en el futuro. En particular, Molina identifica dos beneficios: el tiempo y los resultados.
En cuanto al tiempo, el fundador de Frenetic asegura que «es el mayor coste que tienen las empresas». «Como las compañías tienen asumido los costes del trabajo de un ingeniero, no aprecian el valor que les pueden aportar estas soluciones», explica Molina. En ese sentido, avanza que «a lo mejor la gente que sale a las 10 de la noche de la oficina, podría salir a las 8».
En ese sentido, la Inteligencia Artificial se presenta como una herramienta diferencial para el sector en el que trabajan. En resumen, son soluciones que aprenden y que pueden adaptarse a las necesidades, no solo del momento, sino a las que puedan surgir. Por eso, supone una tecnología útil tanto para empresas pequeñas como para grandes fabricantes, como pueden ser los productores de vehículos con series de 100.000 unidades.