La crisis del nuevo coronavirus demanda una actuación firme y solidaria, tanto de la parte pública como de las empresas. Lo mismo sucede con los bancos, que sirven como catalizador de la financiación que necesitan los negocios en un momento en el que las ventas de los negocios se reducen a su mínima expresión. Por ello, CaixaBank mantiene su compromiso de seguir haciendo banca desde la responsabilidad.
Cualquiera puede imaginar lo que ocurre cuando el maquinista de un tren divisa un obstáculo y se ve obligado a accionar la palanca del freno de emergencia. Algo similar es lo que ha sucedido en la actividad económica de todo el mundo que, ante la emergencia sanitaria que supone la pandemia del nuevo coronavirus, se ha visto obligada a detenerse en seco.
En este caso, paralizar la economía es el mal menor que sirve para intentar evitar daños humanos más graves. No obstante, el tejido empresarial sufre las consecuencias de una frenada abrupta. En particular, las principales víctimas de la hibernación de la actividad son las pequeñas empresas, los autónomos y las familias más vulnerables.
Por ello, la responsabilidad social y empresarial aparece como una válvula de escape que ayude a paliar los efectos de la pandemia. Es el caso de CaixaBank, que desde el comienzo de la crisis se mantiene al lado de sus clientes, accionistas, empleados y del resto de la sociedad, de manera que la economía pueda reactivarse cuanto antes una vez pase la situación actual.
La lista de acciones que está llevando a cabo el banco abarca una amplia variedad de sectores, en base a su compromiso de hacer banca socialmente responsable. En el caso de los pequeños negocios, se ha puesto en marcha una línea de 25.000 millones de euros en préstamos preconcedidos, dirigida a autónomos y pymes.