Desplome de las divisas emergentes, conflictos geopolíticos, sorpresas en la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE). Los puntos de inestabilidad en los mercados financieros han provocado este año ciertos momentos de pánico entre los inversores. Una situación difícil de lidiar para los asesores financieros que deben aconsejar a sus clientes dónde poner su dinero.
Según la última encuesta de Natixis Global AM entre estos profesionales en España, el 87% de ellos considera que los clientes que reaccionan de forma emocional ante los mercados "suponen una de las mayores amenazas para el éxito de su negocio. Sophie del Campo, Directora General de Natixis Global Asset Management para Iberia y América Latina, explica que "gestionar las emociones puede ser más difícil de lo que parece, más aún cuando los inversores parecen no ser del todo conscientes del efecto negativo que pueden tener las decisiones irracionales para el cumplimiento de sus objetivos de inversión". Todo un reto para los asesores que, a juicio de la experta, deben consolidar su apuesta por el largo plazo para evitar que la irracionalidad domine las decisiones de sus clientes.
Otro de los datos más interesantes que se desprenden de la encuesta es que, según el 74% de los asesores, sus clientes se muestran más inclinados hacia el crecimiento que a la protección de los activos. Toda una novedad en el mercado nacional donde preservar el capital había sido, hasta ahora, una máxima indiscutible en el mundo de la inversión. Parece un hecho certificado que los niveles de tolerancia al riesgo también están aumentando
Nuevas técnicas de construcción de carteras
El 64% de los asesores financieros españoles cree que las técnicas tradicionales de construcción de carteras y diversificación necesitan ser sustituidas con nuevos enfoques para lograr resultados. El 38% piensa que la tradicional asignación 60/40 de las carteras ya no es la mejor manera de conseguir rentabilidad y gestionar el riesgo de inversión para la mayoría de los inversores. En este sentido, un 61% acepta la necesidad de más formación.