La japonesa Nippon Steel ha completado la compra de U.S. Steel por 14.100 millones de dólares, en una operación que convierte a la acerera estadounidense en una filial de propiedad absoluta.
El acuerdo incluye una cláusula singular: una acción dorada que otorga al Gobierno de Estados Unidos capacidad de veto sobre aspectos clave de la gestión.
«El acuerdo garantiza la rentabilidad y la libertad de gestión, y estamos muy satisfechos», señaló Eiji Hashimoto, presidente de Nippon Steel, durante una comparecencia en Tokio.
Según el directivo, la operación responde tanto a los intereses empresariales de expansión como al objetivo de Washington de reindustrializar su economía.
Supervisión directa de la Casa Blanca
El mecanismo de acción dorada permitirá al Ejecutivo estadounidense nombrar un director independiente en el consejo de administración de U.S. Steel e impedir que la matriz japonesa traslade la sede, modifique la marca o cierre fábricas en territorio estadounidense sin aprobación presidencial.
