La propuesta de Nippon Steel para adquirir US Steel, valorada en cerca de 14.100 millones de dólares, continúa en marcha aunque levanta recelos dentro de Estados Unidos.
El gobierno de Japón, considerado un socio clave de Washington, respalda la posible unión, al señalar que US Steel no dispone de contratos sensibles con el Departamento de Defensa, criterio que han estado esgrimiendo tanto Joe Biden como, recientemente, Donald Trump.
El ministro de Comercio de Japón, Yoji Muto, tiene previsto un viaje a EE.UU. para tratar específicamente el asunto, reflejando la postura favorable del gobierno japonés. Ya el pasado mes de febrero Donald Trump se reunió con Shigeru Ishiba, primer ministro japonés, para tratar esta cuestión.
US Steel, creada en 1901, ha sido uno de los referentes de la industria pesada estadounidense, aunque su influencia ha disminuido con los años. Nippon Steel, fundado en 1950 y posicionado como uno de los mayores fabricantes de acero, apunta a fortalecer su presencia global con esta operación. Pese a la cautela de figuras como Donald Trump, quien califica a US Steel como «muy importante» para Estados Unidos, Nippon Steel prosigue con sus planes.
David Burritt, CEO de US Steel, ve con buenos ojos la fusión, aunque tendrá que hacer frente a la resistencia del sindicato United Steelworkers, que ejerce un rol notable en la toma de decisiones. Aun así, Burritt pretende convencer a la administración Trump de autorizar la incorporación japonesa, sosteniendo que sería uno de los acuerdos siderúrgicos más destacados de los últimos tiempos.
