La compañía japonesa Nissan anunció este miércoles que recortará la producción en dos de sus plantas nacionales debido a la escasez de piezas con semiconductores de Nexperia, sometidos a controles de exportación chinos.
El problema surge después de que Países Bajos asumiera el control de Nexperia, filial de la china Wingtech, por motivos de seguridad nacional. Pekín respondió imponiendo restricciones a la exportación de chips fabricados en su territorio, lo que ahora golpea de lleno a la industria automovilística mundial.
Los recortes afectarán a las plantas de Yokosuka (prefectura de Kanagawa) y Kanda (prefectura de Fukuoka), según adelantó el medio económico Nikkei, que prevé una reducción de varios centenares de vehículos durante la semana del 10 de noviembre.
La agencia Kyodo indicó que Nissan ofrecerá más detalles este jueves, coincidiendo con la publicación de sus resultados financieros del segundo trimestre, y que la empresa aún no ha decidido qué ocurrirá con la producción en las semanas siguientes.
Un conflicto que se extiende por la industria
El caso Nexperia no es un episodio aislado. Su impacto ya ha empezado a afectar a otros fabricantes, como Honda, que en octubre se vio obligada a parar su producción en México y ajustar su actividad en plantas de Estados Unidos y Canadá por la misma razón: falta de componentes.
