El pacto nuclear entre las principales potencias mundiales e Irán, así como el acuerdo entre la Unión Europea y Grecia han parecido calmar a los mercados, aunque no debemos olvidar que los factores geopolíticos siempre implican un riesgo y, por tanto, debemos mantener la alerta ante posibles cambios que puedan producirse.
Por una parte, Grecia ha utilizado el crédito urgente de 7.000 millones de euros para hacer frente a sus pagos pendientes con el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y necesitará otros 5.000 millones en agosto si quiere seguir cumpliendo con sus obligaciones. Si no llegan esos fondos, estaremos en las mismas que hace unos meses.
Y, por otra, los expertos ya han pedido precaución sobre el acuerdo del denominado 5+1 e Irán, alertando de la ‘letra pequeña’ de un pacto que se puede echar por tierra si sus resultados no convencen.
El escenario geopolítico ha concentrado toda la atención política, económica y mediática durante los últimos meses, pero ya va siendo hora de atender a las preocupaciones de los economistas. Ya lo decíamos nosotros hace 12 años, en el editorial de la revista Dirigentes de mayo de 2003 titulada "Vuelta a la cruda realidad".
En aquella tribuna de opinión ya advertíamos que debemos centrarnos en cómo se llevará a la práctica la supuesta recuperación económica de la que alardean todos los políticos y "cuándo y cómo se instaurará el nuevo clima en la gestión de los negocios para superar la crisis de confianza originada por los manejos contables".