El mundo está cambiando rápidamente y podemos identificar tres tendencias demográficas en marcha: las personas viven más años gracias al aumento de la esperanza de vida, vivimos mejor por la mayor riqueza de las clases medias y la población mundial sigue creciendo. El impacto económico de estas tendencias y las oportunidades de inversión resultantes son enormes y podrían afectar a todos los sectores. Sin olvidar que las consideraciones relativas a la sostenibilidad deben estar estrechamente ligadas a las inversiones que tratan de aprovechar los efectos beneficiosos de estos cambios, de forma que generen rentabilidades a largo plazo atractivas.
La demografía es una de las pocas ciencias sociales que permite realizar predicciones con un grado de certidumbre relativamente alto. Podemos predecir con cierta certeza, por ejemplo, cómo serán las poblaciones activas de la mayoría de los países dentro de diez años con mayor certidumbre que en el caso de las previsiones relativas al PIB de esos mismos países. A continuación, repasamos las tres grandes tendencias demográficas que están dando forma al mundo del mañana.
Cada vez se vive más
Durante las últimas décadas, la sanidad ha registrado impresionantes mejoras en todo el mundo que han propiciado el aumento de la esperanza de vida. En la década de 1950 las personas de 80 años podían esperar vivir otros cinco más de media. En 2100, se estima que las personas de 80 años vivirán entre 10 y 15 más.
Y al mismo tiempo, estamos viendo un descenso manifiesto de las tasas de fertilidad.
Como resultado de estas dos tendencias, las personas de 60 años o más son el grupo de edad que más crece en el mundo y se prevé que en 2045 supere por primera vez a los menores de 15 años. Aunque el envejecimiento resulta más acusado en los países desarrollados, constituye un fenómeno mundial y en todos los países está aumentando el tamaño y la proporción de mayores en su población. El aumento gradual de la esperanza de vida y el descenso de las tasas de fertilidad han suscitado un conjunto de retos, y el más acuciante de ellos es el rápido aumento de las tasas de dependencia (número de personas de entre 20 y 64 años por cada persona de más de 65 años) en todo el mundo.