Países como China siempre han estado en el objetivo de los escépticos. "El arte del masaje chino" de los datos, lo llevó de titular "The Economist" en un trabajo sobre la posible manipulación del dato. Su Inteligence Unit elabora sesudos estudios de fondo para tratar de contrastar si esos crecimientos de hasta dos dígitos se corresponden con la realidad, o si más bien los gobernadores locales los inflan para ganar puntos ante el Politburó central. Para ello, la revista británica suele utilizar variables difíciles de manipular como el consumo energético, fuertemente correlacionado con el crecimiento. Un país que consume poca energía no puede elevar demasiado su PIB.
En España hay quien cree que los datos oficiales de PIB pueden ser incorrectos. Y buscan pruebas, algún dato que no se esté comportando tal y como se supone que debería con el crecimiento oficial publicado. Una de estas evidencias, dicen, está en el sorprendente desacople del dato de personas trabajando y el del PIB. Vean esta gráfica, en la que se comparan las variaciones en el Producto Interior Bruto a precios de mercado y el número de ocupados. Para que la visualización sea más clara, los datos se han puesto en base 100 sobre su dato máximo de 2007.
