"No habrá más escuchas ilegales a ciudadanos americanos, ni más documentos de Seguridad Nacional para espiar a ciudadanos que no son sospechosos de haber cometido un crimen. No es eso lo que hace falta para derrotar al terrorismo". Así de contundente se expresó Obama en un mitin en el año 2007, cuando era candidato a presidir Estados Unidos. Ahora, 8 años después, su discurso, además de suavizarse, ha cambiado por completo, lo que hace que estos 8 años, parezca más bien una eternidad.
Ahora, el escándalo que envuelve el espionaje de la NSA, acoge en su ‘regazo a la Agencia de Inteligencia Alemana, y sus ‘restos’ llegan hasta el Gobierno de Ángela Merkel. La prensa alemana reveló la pasada semana que los servicios secretos de este país ayudaron a los estadounidenses a espiar gobierno vecinos, a la Unión Europea y a importantes empresas.
Lejos de aplacarse, el escándalo se ha avivado aún más al conocerse que el Servicio Federal de Inteligencia (BND) alemán ordenó borrar 12.000 conceptos de búsqueda (los llamados «selectores») que había incorporado la polémica Agencia de Seguridad Nacional estadounidense, NSA, para espiar desde suelo alemán a diplomáticos y funcionarios europeos. Mientras tanto, crecía la sospecha de que Airbus fue objeto durante años del espionaje industrial de la NSA con conocimiento del BND. Incluso, el consorcio aeronáutico y armamentístico europeo ya adelantó que presentará una demanda por esta cuestión. Por otro lado, varios medios germanos han declarado además, que el Gobierno federal habría engañado a una comisión parlamentaria, encargada de investigar el trabajo realizado por la NSA en Alemania.
Para intentar aplacar las acusaciones, la NSA ha justificado el espionaje a Siemens argumentando que la compañía tenía una sociedad contractual con una agencia de inteligencia rusa, y que el fabricante, con sede en Múnich, le había provisto de tecnología de comunicaciones dentro de ese contexto. Sin embargo, mediante un comunicado enviado a Reuters, un portavoz de Siemens rechazó las acusaciones de la NSA sobre esta conexión con Rusia.
Este nuevo escándalo llega pocos días después de que un tribunal federal de apelación estadounidense dictaminará que las escuchas telefónicas realizadas por la NSA acogiéndose a la sección 215 del Patriot Act y destapadas en el caso Snowden durante 2013, son ilegales. Según la Corte de la justicia de Estados Unidos, este programa de escuchas no fue autorizado por el Congreso.