Subimos a la novena planta en plena Gran Vía madrileña. La puerta se abre y lo primero que vemos no es una mesa de recepción convencional, esto es lo único convencional de esta oficina, en el buen sentido.
Es un muro vegetal de gran formato, atravesado por el azul corporativo de NÚBIKA iluminado como si fuera una señal en mitad del bosque.
Aquí ya entendemos el mensaje. Azul, blanco y verde. Marca, luz y naturaleza. La combinación define todo lo que vamos a recorrer.
El espacio respira. Hay mesas altas, sillas tapizadas en tonos neutros, luz natural entrando sin filtros. No parece una consultora tecnológica especializada en Salesforce. Parece un entorno donde alguien ha decidido que trabajar no tiene por qué sentirse frío.

Identidad en todos lados
Avanzamos por el pasillo principal y la identidad aparece de nuevo. Una pared azul intenso con el logotipo en relieve marca el ritmo del recorrido. No es un gesto decorativo, es una declaración.


