El banco central de Nueva Zelanda ha decidido recortar los tipos en 50 puntos básicos, un recorte mayor del esperado que ha llevado a los bonos soberanos a mínimos. El caso del bono español a 10 años ha bajado hasta el 0,17% y el alemán se sitúa en el -0,58%. La entidad neozelandesa ha tomado esta decisión tras tomar en consideración “las perspectivas de la economía global se han debilitado” y a la existencia de “un riesgo de una desaceleración más grande y más prolongada del crecimiento económico mundial”.
Pero no solo Nueva Zelanda ha recortado los tipos de interés, a la entidad australiana le han seguido el Banco de la Reserva de la India (RBI) que ha bajado los tipos del 5,75% al 5,4%, en lugar de al 5,5% como previa el mercado, y el Banco de Tailandia (BoT), que ha recortado sus tipos del 1,75% al 1,5%.
Estos movimientos por parte de los distintos bancos centrales llegan después de que la Reserva Federal decidiera recortar unos 0,25 puntos los tipos de interés del dólar. Ahora, con el aumento de las tensiones de la guerra comercial entre Estados Unidos y China el mercado no descarta un nuevo recorte en los tipos para el próximo mes de septiembre.
Delicada situación
Sin embargo, estos movimientos hacen que los inversores encuentren cada vez menos valor en la renta fija. “Los bonos se compran en función de las expectativas de nuevas reducciones de rendimiento y ganancias de precio. Los ingresos por intereses son mínimos y la tenencia hasta el vencimiento ya no es rentable. Sólo los inversores que se ven obligados por la normativa aceptan la pérdida garantizada. Los inversores que buscan ingresos regulares y un aumento de valor a largo plazo tienen que invertir en renta variable.”, señala Bert Flossbach, co-fundador de la gestora Flossbach von Storch.