A todos nos suena el denominado Pacto de Estabilidad, sobre todo porque durante algunos años se convirtió en España en un verdadero quebradero de cabeza para lidiar con el desequilibrio del déficit, mirando a Bruselas. Ya saben que se trata de ese compromiso que, en principio, parecía que solo incumplíamos los países del sur y que establecían, ya en el Tratado de Maastricht, los límites de déficit y endeudamiento de los estados que no podían superarse, para tratar de mantener a raya los desequilibrios económicos más importantes.
Se trata de reglas de gobernanza económica comunitaria que después incluso traspasaron los grandes, Alemania y Francia, y que se suspendieron a raíz de la pandemia. Ahora mismo, desde el pasado mes de mayo, se mantiene la prórroga de esa suspensión hasta 2024, tal y como acordó el ejecutivo que preside Ursula Von der Leyen.
Nuevas reglas fiscales para nuevos tiempos
Siempre se trató prácticamente de lo mismo: los países del sur superábamos las cotas establecidas en las reglas fiscales y países como Alemania, Austria y Holanda querían endurecerlas…hasta que las incumplieron ellos. Todo ello con la amenaza de multas y suspensión de fondos europeos que nunca se implementaron, con ningún país, a pesar de los continuos traspasos de los techos establecidos.
Por ello, la idea es que, cuando superemos la crisis, se establezcan unas nuevas reglas fiscales para todos, pero con cambios significativos sobre los vigentes, para evitar desequilibrios macroeconómicos que finalmente puedan garantizar, para cada estado, unas finanzas públicas sólidas bajo la supervisión de Bruselas.
Todo lleva su tiempo y lo cierto es que la revisión comenzó inmediatamente antes de la pandemia, en febrero de 2020, unas reglas en las que todos estén de acuerdo y sean, además, más operativas que las actuales. Sin embargo, la llegada inmediata del Covid lo cambió todo, y se suspendió, tanto la revisión como su cumplimiento con las normas actuales. De nuevo se relanzó su estudio en octubre del pasado ejercicio. Ahora, además, habrá más tiempo para llegar a un acuerdo con los estados, ya que, hasta 2024, no volverán a estar en vigor las reglas fiscales.