Las grandes ideas no siempre nacen de una sola cabeza pensante. Tal vez sí el germen, alguien de repente encuentra en su mente un hilo de luz que tiene posibilidades de transformarse en algo brillante. Pero para conseguir esa transformación, muchas veces concurren otras personas que van tirando de ese hilo y aportando nuevos puntos de vista y variantes respecto a la idea inicial. Es la riqueza de la diversidad. La ventaja de aplicar una metodología colaborativa a los procesos de creación y desarrollo permite encontrar soluciones innovadoras para resolver problemas y retos de diferente índole.
El grupo, la comunidad, se convierte en un motor con un potencial incalculable, muy superior al de cada uno de sus individuos. Esto es cocrear, y es una tendencia que hoy en día se utiliza para enfrentarse a los grandes desafíos de la economía o la sostenibilidad. En el ámbito de la innovación y el emprendimiento, las soluciones colaborativas aceleran y amplían el impacto que puede conseguir una buena idea de negocio. Y el hecho de fomentar la aparición de espacios que favorezcan esa colaboración, y que inspiren a los emprendedores en su búsqueda de soluciones innovadoras, es una forma de impulsar la reactivación social, económica o cultural y la regeneración de las ciudades.
En los últimos años, a través de los espacios de coworking, han surgido en España importantes comunidades de emprendimiento, incubadoras de ideas que se llevan a la práctica enriquecidas por metodologías colaborativas. Pero para lograrlo hace falta mucho más que un lugar físico. Es cierto que no es lo mismo instalarse en una oficina de paredes grises a hacerlo en un lugar apetecible, con zonas abiertas donde poder compartir momentos con otras personas con inquietudes similares. Pero para que se produzca la magia de la cocreación hace falta dinamizar ese lugar y transformarlo en algo vivo.
En nuestra red de espacios de emprendimiento de impacto hemos desarrollado un modelo propio de gestión y consultoría, denominado Xperience, avalado por más de 15 años de experiencia impulsando ecosistemas y activando comunidades. Y una de las claves para el éxito de un espacio con propósito es la capacidad de atracción e interacción con los diferentes grupos de interés, para que se puedan aprovechar las distintas perspectivas y aportaciones de cada uno y crear valor a partir de la colaboración.
Utilizando una visión sistémica y regenerativa, buscamos fórmulas para identificar el propósito, articular a los diferentes stakeholders y generar esas soluciones conjuntas innovadoras que aceleran y amplían el impacto. Asimismo, para la dinamización de la comunidad se utilizan metodologías como el Community Canvas y se impulsa la participación de actores clave, promoviendo el debate alrededor de los temas más importantes para los miembros y apoyándoles en los retos que se quieran abordar.