Las negociaciones de la reforma del sistema de cotización para los trabajadores autónomos vuelven a poner contra la pared a uno de los segmentos más castigados del tejido empresarial español. Aspectos como la subida de la tarifa plana o la eliminación de la bonificación para aquellos trabajadores que se estrenan en una actividad además de la ampliación de hasta quince tramos diferentes de cotización para los autónomos, acutualmente son doce, que oscilarían entre los 230 euros y los 590 según los rendimientos netos.
De este modo, el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, liderado por José Luis Escrivá, exponía los nuevos cambios a los que los trabajadores autónomos tendrían que abordar en 2023. Aun encontrándose en una fase inicial en la que se siguen debatiendo ciertos aspectos, uno de los cambios fijados de cara al nuevo año será el aumento de la base fija que pasará a ser de 80 euros frente a los 60 que se pagan en la actualidad.
Las asociaciones representantes del colectivo continúan la lucha por mejorar las condiciones que se han propuesto desde el Ejecutivo, especialmente, la relacionada con la base reguladora que fijará el aumento de la tarifa plana y, por tanto, la que ocasionalmente fijará aquellas prestaciones a las que el trabajador se acoja por periodos de inactividad o invalidez. Así lo ha afirmado Lorenzo Amor, presidente de la Asociación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA), quien asegura que existe una realidad ante un preacuerdo para mantener la cuota actual.
Reducción de la bonificación de tarifa plana a autónomos
La nueva propuesta del ministerio Escrivá pretende reducir la bonificación de la tarifa plana a la que se acogen actualmente 125.000 autónomos españoles. Esta medida perjudicaría a todos aquellos profesionales que superan con creces el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Según el cruce de datos entre la Seguridad Social y la Agencia Tributaria, la cifra de trabajadores por cuenta propia que estaría percibiendo dicha ayuda oscilaría entre los 11.000, siendo beneficiarios de unos rendimientos superiores a los 48.000 euros al año.
Es sobre este colectivo donde mayor hincapié se quiere hacer al reducir dicha bonificación. El sistema actual de tarifa plana empleado supone un gasto de aproximadamente 1.000 millones de euros justificados como aportaciones al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Sin embargo, al no contar con actividad durante los dos primeros años, puesto que no se completa durante los 12 primeros meses el ejercicio fiscal y, por tanto, es improbable conocer el nivel de rendimientos aplicables al 100%.