7000 millones de euros espera recaudar Hacienda con los dos nuevos impuestos sobre las entidades financieras y las compañías energéticas que, durante dos años, gravarán sus resultados correspondientes a 2022 y 2023. El objetivo no es otro que sufragar las medidas extraordinarias puestas en marcha por el Gobierno ante el incremento exponencial del precio de la electricidad, el petróleo y el gas.
El jueves, el grupo parlamentario del PSOE y el de Unidas Podemos han tramitado las dos figuras fiscales como proposiciones de ley para que esté lista, tras su paso por el Congreso, para su entrada en vigor el 1 de enero de 2023 y su fuerza recaudatoria se concentre en los próximos dos años.
¿Qué gravará el nuevo impuesto a los bancos?
En realidad, el impuesto no se cursará directamente sobre los beneficios de la banca, tal y como se había señalado en el anuncio inicial. En realidad, lo que se gravará será tanto el margen de intereses como las comisiones que cobran las entidades financieras en un 4,8% para recaudar esos deseados 3.000 millones de euros, 1.500 por ejercicio.
El gravamen, por tanto, irá directamente ligado al margen de intermediación, esa diferencia entre los intereses que la entidad cobra a los clientes y los que abona cuando accede a financiación. De igual forma ocurrirá con las comisiones, con lo que la distancia entre las que cobra y las que paga será lo que sirva para la cuenta fiscal de Hacienda. Y se aplicará a los bancos que tengan ingresos que superen los 800 millones de euros.
Así se gravará a las compañías energéticas
En el caso de las empresas eléctricas, petroleras y gasistas, a las que va dirigido el impuesto, deberán tener, para verse afectadas por el nuevo tributo, una facturación superior a los 1.000 millones de euros partiendo del año 2019, con referencia a los ingresos de antes de la pandemia.