Antes de que la crisis impactara de lleno en todos los sectores del país, la industria farmacéutica tenía unos objetivos concretos que pasaban por mejorar las tecnologías de diagnóstico para ofrecer un portfolio de medicamentos más personalizados de cara a 2015. El sector ya se ha "plantado" en 2015 logrando sobrevivir a una crisis mundial, a los recortes del presupuesto sanitario de los gobiernos y a los nuevos retos.
De cara a 2020, la industria "necesitará transformar su cadena de suministro y centrarse en la atención personalizada el paciente y sus resultados" si quiere asegurarse la supervivencia. Al menos, eso es lo que se desprendía del informe Pharma 2020 elaborado por PwC. La recta para llegar a esa meta se acorta y las principales compañías del sector deben acometer esas reformas.
En esta línea, el director general de Farmaindustria, Humberto Arnés, terminaba 2015 apuntando a que "la innovación y el compromiso con la sociedad y la salud de los ciudadanos son dos de los ejes estratégicos de la industria farmacéutica.
Arnés también apuntó a que la innovación está en el ADN del sector farmacéutico. En esta línea ha evolucionado el sector, intentando que los lanzamientos de los productos sean más cortos y menos costosos.
Quizás por ello, el sector ha vivido un año lleno de fusiones y adquisiciones. Aunque la mayoría de las grandes operaciones se han dado en Estados Unidos ya que la muchas compañías intentaban cambian de domicilio fiscal para pagar menos impuestos, Europa también ha tenido mucho qué decir.