Nvidia presentó unos resultados trimestrales que superaron las previsiones del mercado y volvieron a colocar a la compañía en el centro del debate tecnológico. El grupo registró ingresos de 60.900 millones de dólares, frente a los 60.200 millones que esperaba el consenso de analistas.
El crecimiento interanual fue del 265%, una cifra que confirma que el ciclo expansivo vinculado a la inteligencia artificial sigue lejos de agotarse. La demanda de chips para entrenar y operar modelos avanzados continúa siendo el principal motor del negocio.
Beneficio y márgenes en máximos
En términos de rentabilidad, Nvidia obtuvo un beneficio neto de 29.800 millones de dólares, más del triple que en el mismo periodo del año anterior. El beneficio por acción se situó en 5,16 dólares, también por encima de lo estimado por el mercado.
El área de centros de datos, clave en la estrategia del grupo, concentró la mayor parte del crecimiento. Las grandes tecnológicas mantienen sus inversiones en infraestructura de IA, lo que respalda la solidez de la demanda.
El mercado respira
Las cifras llegan en un momento en el que algunos inversores habían empezado a cuestionar si la inteligencia artificial estaba entrando en una fase de sobrevaloración. Sin embargo, los resultados de Nvidia refuerzan la tesis de que la transformación digital empresarial continúa acelerándose.
