Esto que te cuento seguramente te resulte familiar: como cada año en estas fechas, me afano en fijar mis objetivos anuales. Me esfuerzo por definir qué es lo que voy a conseguir, personal y profesionalmente, a lo largo de estos 12 próximos meses…
A nivel personal, he conseguido fijar el “objetivo fácil” del año: salir a correr, como mínimo, tres días a la semana. Aún tengo otros pendientes por concretar, como el de pasar más tiempo con la gente que de verdad me importa, y menos con el resto, o ser “más auténtica y valiente” con todo lo que eso implica…
A nivel profesional –y este es quizá también tu caso–, ya tengo marcados unos cuantos objetivos a cumplir. Bueno, más que marcados…“impuestos”. Casi con toda seguridad te son familiares: crecimiento, clientes actuales, nuevos clientes, beneficios, nuevos reportes…
Siguiendo en el plano profesional, este año me he propuesto empezar mi “lista de objetivos” de forma innovadora. Y esta es mi fórmula, que es muy fácil de recordar: basta con pensar en las cinco cinco vocales y eliminar los extremos.
E=IxO Dicho sin iniciales: Evolución = Impactos extraordinarios debido/gracias a Objetivos minúsculos